El testimonio de un gorila en Silver


Pablo Urbanyi es un escritor argentino, a pesar de haber nacido en Hungría y de residir en Canadá desde 1977. Es autor argentino por el idioma, que hizo propio desde la infancia, por sus vínculos con la tradición literaria argentina  y, paradójicamente, por su propia extraterritorialidad, condición que comparte con muchos escritores argentinos de su generación. Mi trabajo analiza la presencia del mundo animal en su novela Silver, publicada en 1994 y reeditada en 2008. [1]

Silver entronca con una tradición que se remonta a los bestiarios medievales y a la fábula. Su  protagonista es un gorila, quien cuenta su historia al narrador, Marco. La transcripción que éste hace del relato de Silver es el texto de la novela que leemos. Colocados ya dentro de lo inverosímil, asociamos a Silver con el chimpancé Kafkiano de “Informe para una academia”, con el mono de “Yzur”, el cuento de Leopoldo Lugones, y el personaje de Horacio Quiroga en “El mono ahorcado”. Estas obras son antecedentes de una posterior literatura de ciencia ficción afín a la representada por las obras de George Orwell, Aldous Huxley, Ray Bradbury y J:G: Ballard, con su visión antiutópica y crítica de la modernidad. La obra de Urbanyi comparte su condena del desarrollo incontrolado, deshumanizador, de la experimentación científica y la tecnología. En Silver hay una convergencia de lo fantástico y la ciencia ficción, portadora de una crítica demoledora de las instituciones que persiguen, con métodos destructivos, su búsqueda del conocimiento. El personaje de Urbanyi es, sin embargo, mucho más fuerte y resistente que los de Lugones  y Quiroga, no se suicida ni muere prematuramente. Su fuerza física y los conocimientos adquiridos lo ayudan a sobrevivir y, afín al de Kafka, demuestra un alto desarrollo intelectual que le permite reflexionar sobre sus experiencias. A pesar de ello, Silver es una víctima representativa de  la desnaturalización de las especies vivientes que producen la ciencia y la tecnología en el mundo contemporáneo. Y, en ese sentido, por su preocupación ecológica, la novela de Urbanyi tiene aun más resonancia en la actualidad que en la época de su primera publicación.

Los animales han sido, por siglos, empleados por la literatura para aludir críticamente a la conducta humana, con propósitos didácticos y moralizantes. Los Bestiarios, desde los medievales hasta los contemporáneos, reúnen descripciones de animales y las tradiciones y creencias populares relacionadas con ellos. Como ha ocurrido con otros géneros literarios tradicionales, la literatura de nuestro tiempo recoge y transforma esta herencia, ya sea para mostrar, con una colección de bestias inventadas, el poder de la imaginación humana, como lo hace Borges en El libro de los seres imaginarios, o para corporizar sentimientos reprimidos, obsesiones, fobias y temores, en los cuentos de Bestiario de Julio Cortázar. En otros casos, la presencia animal se introduce para comunicar alegóricamente, con  elementos fantásticos y de ciencia ficción una visión de la sociedad y de la conducta humana.  Esta visión es, frecuentemente, crítica del orden social imperante y puede ser agente de subversión y cambio. Tal fue el caso de Animal Farm de Orwell, por ejemplo. Los teóricos de estos dos géneros mencionados, entre ellos Rosemary Jackson y Darko Suvin[2] respectivamente, así lo han reconocido. Suvin define la ciencia ficción como “un género literario cuyas condiciones necesarias y suficientes son la presencia e interacción de extrañamiento y cognición, y cuyo principal recurso formal es un entramado imaginativo alterno al ambiente empírico del autor” (8). La ciencia ficción “implica una … transformación dinámica” (10) del ambiente vivido por el autor, la cual es crítica, y a menudo satírica. Silver tiene las características mencionadas. Es una novela transgresora, como el propio autor declara: “Toda obra de calidad es transgresora….Siempre es contra algo. Y no puede evitar que lleve la ruptura contra la norma. Y si Silver es buena, en el sentido que lo entiendo yo, es una obra transgresora”[3] La novela crea un personaje fantástico en circunstancias inverosímiles, para comunicar una visión crítica de la sociedad contemporánea de su escritura,  Y lo hace con un humor combativo que es característico de toda su obra. Al decir de María Elena Lorenzín, Silver “refuerza la línea satírica y paródica de su producción anterior” (401).

Estamos, sin embargo, frente a una novela compleja, donde, como afirma Florinda Goldberg, se navega entre el humor, la emoción y la tragedia” (133),[4] y se encuentran, problematizados, los sentimientos básicos de los seres humanos. Los monos han sido personajes frecuentes en esta narrativa que plantea dilemas éticos de la relación entre los hombres,  y entre el hombre y los demás seres vivientes. Un posible antecedente de la novela de Urbanyi podría ser la obra de Vercors, Les animaux dénaturés, publicada en París en 1952, y que Urbanyi tal vez haya leído. Allí el conflicto ético se presenta cuando hay que decidir si los “tropis” son un estadio primitivo de la humanidad o monos sobre los cuales la corporación Takura tiene derecho de propiedad  y a los que puede hacer trabajar como esclavos. El periodista y explorador Templeton mata a la criatura que ha engendrado por inseminación artificial en una tropis,  ¿Ha matado a un ser humano y, por tanto, cometido un crimen que puede costarle su propia vida?  La pregunta queda sin respuesta, pero la duda favorece a Templeton e impedirá la realización de los planes  de explotación laboral de Takura. En los dos libros, hay una interrogación sobre qué es ser humano y cuáles son los límites dentro de los cuales puede encontrarse la diversidad de lo humano.  Y al mismo tiempo, la defensa de criaturas  explotables por razones de lucro, en un caso, o para adquirir títulos y prestigio en el otro.

Silver muestra con mirada crítica, por otra parte, los resortes que mueven a una sociedad competitiva del Primer Mundo, y particularmente en el medio académico,  donde la lucha por obtener becas y subsidios para la realización de proyectos generadores de poder y prestigio define y corrompe las relaciones humanas.  La novela hace una descripción hiperbólica  de personajes a los que atribuye las características más  negativas de una sociedad individualista, convencida de su superioridad y de su éxito, orgullosa de sus logros e ingenuamente optimista Podría argüirse, sin embargo, que lo que la novela muestra es, en su más alto grado de desarrollo, los valores y actitudes que han definido a la civilización occidental, con su fe inalterable en el progreso, en la capacidad de mejorar el mundo mediante el conocimiento, y el énfasis en la lucha del individuo por alcanzar éxitos que den sentido a su vida. Estas actitudes inciden en la realización del proyecto de “enriquecer” a Silver, un gorila  comprado en Gabón como recuerdo por Dianne y Gregory Foster, una pareja de sociólogos, y trasplantado a la civilización del primer mundo para demostrar su capacidad de aprender habilidades y costumbres humanas. Para Dianne, los resultados de este proyecto de investigación serán su tesis de doctorado. Gregory, quien ya es profesor, tendrá con este proyecto material para artículos con los que espera consolidar su reputación académica.

Los investigadores comienzan el entrenamiento de Silver, a quien identifican erróneamente como chimpancé. Silver aprende a limpiarse, cepillarse los dientes, vestirse, comer con utensilios la comida de los humanos, beber y fumar, caminar erguido, y aprende a hablar, a leer y a escribir. El resultado de estos prodigiosos adelantos es trágico, sin embargo, ya que Gregory ve en él un rival y, en efecto, Dianne se enamora de su discípulo y despierta en él su sexualidad.  Silver termina con una bala que lo deja medio tullido, y Dianne debe ser arrancada por la fuerza de su lado, quedando abandonada por su marido, socialmente excluida y psicológicamente trastornada.

Se abre entonces una nueva etapa para Silver. Confinado a una jaula del zoológico, es ahora objeto de estudio para otro proyecto, de sentido opuesto al anterior. Jane, otra estudiante de doctorado, lo lleva, junto con otros monos que ella considera corrompidos por la civilización, de regreso a la selva africana, para que vuelvan a su estado natural. Lo que para los monos, ya civilizados, es un cruel despojo, significa, según Jane, una liberación de los animales. Pone en efecto su proyecto con una determinación fanática, sometiéndolos y sometiéndose a sí misma a condiciones extremas de carencia y de peligro. La Gran Operación  Retorno es una utopía ecologista destinada al fracaso. Los animales que se habían adaptado a vivir como humanos son incapaces de sobrevivir a merced de los elementos naturales. Con el fracaso del proyecto, en el que mueren muchos de sus “liberados”, Jane termina ella misma animalizada y enloquecida. Silver sobrevive, fuerte y más sabio,, y encuentra el modo de regresar a su paraíso perdido de la civilización. Irónicamente, mientras Jane se enajena y extravía, Silver utiliza los conocimientos adquiridos en la civilización para regresar a ella. Objeto de curiosidad y de estudio, protegido y mimado por las instituciones que lo amparan, Silver ya no es ni mono ni hombre, es un ser híbrido, sin raíces, sin un lugar propio en ninguna parte. Del mismo modo que Marco, a quien le cuenta su historia, y que el propio novelista Urbanyi, Silver es un exiliado que ya no tiene adonde volver, y al mismo tiempo no pertenece del todo al sitio en que está. Silver tiene apetencias humanas, pero sabe que nunca será hombre.

La atracción sexual entre el gorila y las dos mujeres importantes en su vida, Dianne y Jane, es un aspecto importante en la novela, ya que Silver queda marcado por su relación con ellas. A diferencia del cuento “Simetrías”, de Luisa Valenzuela, donde el mono enamorado de la mujer de un coronel y ésta expresan sus sentimientos con la mirada y a distancia, o de la procreación lograda mediante inseminación artificial en la novela de Vercors anteriormente mencionada, en Silver el acercamiento sexual del animal y la mujer se describe como natural y factible, aunque sólo con Jane la unión llega a consumarse.  A pesar de su limitadísima experiencia como amante  de un ser humano, la novela muestra que esa experiencia lo ha vuelto indiferente  hacia las hembras de su especie. En esto, como en sus otros hábitos y gustos, Silver ya no puede vivir como simio, después de sobrevivir La Gran Operación  Retorno.

Este personaje,  y los otros animales dos veces trasplantados, están concebidos, no como animales verosímiles sino para representar, como en las viejas fábulas, aspectos de la conducta humana. “Básicamente, expresa el autor, “Silver es una metáfora, más que sobre animales, sobre los seres humanos y su extrañamiento y alejamiento del mundo. Son extranjeros en todas partes y en su propio mundo también”.[5] Ellos encarnan, al mismo tiempo, las virtudes y los vicios de los seres humanos, cualidades de las cuales sus nombres adquiridos funcionan como señal.

El protagonista de la novela representa las virtudes de la humanidad y la sabiduría. La caracterización de los otros es, en parte, irónica, con parodia de esteriotipos. Black es un mono iracundo, impulsivo, engendrado por un cruce de chimpancé y gorila para crear una raza que “suplantara la mano de obra barata, abaratándola aun más” (100)  Era rebelde y propenso a reacciones salvajes. Tenía sus virtudes, sin embargo. “Era un gran amante agresivo, tipo latino” (Ibid.) El Doctor John  era un estudiante notable de la Universidad de Maryland que, a punto de graduarse en Conocimiento Universal, fue acusado de morder a sus rivales, víctima de la envidia de otros académicos. Michell, un afeminado, “miembro de una comunidad famosa de California” y descrito como insaciable, irresponsable, no respetuoso de las normas del “safe-sex” (Ibid.), formaría luego pareja con Black. Saint, quien con la Biblia en una mano y una cruz de plástico colgada del cuello, bendecía y perdonaba a quien estuviera a su alcance, alude claramente a la proliferación de los falsos profetas. Fue alejado de la comunidad religiosa en la que había sido criado cuando comenzó a creerse Dios. Zopenhauer, un chimpancé viejo y paralítico, cuyo nombre es una ligera alteración de Shopenhauer, exhibe un escepticismo concordante con las ideas del filósofo alemán. Es un animal que se suicida, ante la incredulidad de Jane, quien piensa que el suicidio es ajeno a la conducta animal. Tex, un orangután, que había sido el favorito de un petrolero y estanciero millonario, “estaba vestido con vaqueros, campera de cuero …. Un sombrero de cowboy, un cinturón de balas … del que colgaba un revólver de plástico”  (101). Por último Sally, una orangutona gorda y vieja, la única hembra, quien se unirá emocionalmente con Zopenhouer, con quien comparte la discapacidad física. Desamparada, al suicidarse su compañero, se deja morir también ella.

Como podemos observar, cada uno de estos animales representa modelos de conducta humana, aunque caricaturizados en distintos grados según los esteriotipos populares. La novela es una alegoría de lo humano que, al mismo tiempo cuestiona la concepción binaria que contrapone lo animal con lo humano. Silver, el personaje, queda fuera de las definiciones binarias, oscila entre la animalidad y la humanidad. Y la contraparte de su humanización se da en la animalización de los humanos que debe confrontar,. A partir de esta ruptura de fronteras, la novela cuestiona las otras dualidades sobre las que se ha definido la civilización occidental: alma y cuerpo, espíritu y materia,  cultura y naturaleza, y la de civilización y barbarie, tan importante en los planteos sociales y políticos de los que construyeron a nuestros países independientes. Y vinculado con esta última, la problemática de la otredad, Por ello, y para concluir, creo que Silver es una novela compleja, perturbadora, porque nos presenta un mundo transformado por la imaginación, donde nuestras categorías de pensamiento ya no son válidas. Al mismo tiempo, ella induce a una reflexión sobre los dilemas éticos  que plantea la búsqueda de conocimiento. Ello, y su desmitificación del llamado Primer Mundo, son comunicados con un humor corrosivo, iconoclasta, que caracteriza la escritura de Pablo Urbanyi.

Malva E. Filer

Brooklyn College y Graduate Center

City University of New York

Bibliografía

 

Goldberg, Florinda. Pablo Urbanyi: Silver. Buenos Aires. Ed. Atlántida, 1994. (Reseña). Reflejos (Diciembre, 1995). 133-135.

Jackson, Rosemary. Fantasy: The Literatura of Subversión. London: Methuen,

1981.

Lorenzín, María Elena. Lorenzín María Elena. “Entrevista con Pablo Urbanyi”.

JILAS:3,2 (1997). 79-88.

El humor como resolución de lo imposible en la obra de Pablo Urbanyi.

Madrid: Pliegos, 2007.

Suvin, Darko. Metamorphoses of Science Fiction. New Haven and London: Yale UP,

1980

Urbanyi, Pablo. Silver,  2nd ed. Buenos Aires: Catálogos, 2008.

Valenzuela, Luisa. “Simetrías”. Simetrías. Buenos Aires: Sudamericana, 1993.

173-187.

Vercors (Pseud.). You Shall Know them. Traducción al inglés de Les animaux

Dénaturés por Rita Barisse. Boston: Little, Brown and Company, 1953.


[1] La paginación de las citas en este trabajo corresponde a esta edición.

[2] Véanse al respecto: Rosemary Jackson. Fantasy: The Literature of Subversion. London: Methuen, 1981; Darko Suvin. Metamorphoses of Science Fiction. New York and London: Yale UP, 1980. La traducción de Suvin es mía.

[3] María Elena Lorezin. “Entrevista con Pablo Urbanyi” 86.

[4] Reflejos 4 (Diciembre, 1995).

[5] Pablo Urbanyi. “Entrevista con estudiantes”. Apéndice, p. 501.

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