La ironía de “El número 125” o la ironía de “¿La educación sentimental?”

Por Nito Biassi

Leer una obra de Urbanyi, es entrar a un mundo donde la ironía es el elemento principal. Una ironía que lo hace ser, como se explicita en subtítulo del blog oficial del autor y se dijo anteriormente: “UN ESCRITOR ARGENTINO CUYA LITERATURA ES POCO COMPLACIENTE, POLÍTICAMENTE INCORRECTA, BURLONA, PLACENTERA, IRRESPETUOSA CON LOS IRRESPETUOSOS, Y CON LOS APARENTEMENTE RESPETUOSOS TAMBIÉN.”

Urbanyi es un escritor irónico que maneja con mucha habilidad la llamada ironía de Juvenal o ironía trágica, através de la cual critica a la sociedad, al sistema educativo universitario, a los intelectuales que se manejan por dinero, etc.

Además nuestro autor, utiliza la intertextualidad, explicita o implícita, como medio para reforzar su ironía. Por ejemplo en su obra Silver, donde subyace el texto de F. Kafka “Informe para una academia.” O  en su texto Un revólver para Mack donde la intertextualidad esta dada por la parodia a los libros del género policial. Por último mencionaremos el libro que es cuestión de nuestro análisis: El número 125 o la educación sentimental. Donde claramente está marcada la intertextualidad desde el mismo subtítulo, con la obra de Gustave Flaubert del mismo título. Pero en éste caso la intertextualidad es irónica y no sólo en las similitudes de fondo sino porque existe en algunos aspectos un contrapunto. Para poder ver esta ironía, estás similitudes y estos contrapuntos, vamos a realizar un breve análisis de las obras.

El número 125 o la educación sentimental vs. La educación Sentimental.

La obra de Urbanyi trata de un escritor y docente de la Universidad de Otawa, que va de visita a  Montreal para conectarse con un amigo de él productor. La idea es que escriba la gran novela. Y ésta se pueda transformar en un éxito de taquilla cinematográfica.

Cuando llega a Montreal sub-alquila un departamento amoblado. Dentro de él, conjuntamente con todas las pertenencias, encuentra el diario íntimo de la persona que vivía con anterioridad: Monique Charboneau.

Este diario narra desde que ella vivía en un pueblo cerca de Montreal. Comienza cuando ella está en el  colegio y tiene clases de educación sexual. Esas clases más que aclararle le suscitan infinidad de dudas. Entre ellas, que es el orgasmo y que es “le petite morte” o la pequeña muerte.

Una tarde a la salida de clase y con mucho frió busca refugio en la casa de Johanne Marcoux, viuda del pueblo. Ésta la convida a pasar la noche, seduciéndola con la excusa de que le iba a enseñarle y sacarle todas sus dudas sobre la sexualidad, cosa que no sucede, aunque se vuelven amantes.

De allí Monique viaja a Montreal a iniciar sus estudios Universitarios y es a partir de este momento, en que se inicia la interxtualidad de similitudes y contrapuntos con la con la obra de Flaubert, ya que Frederic Moreau, personaje protagonista de la obra, también vivía en el campo y va a París a estudiar derecho, aunque éste proviene de una familia acomodada, a diferencia de Monique que viene de una familia de condición humilde.

Frederic al llegar a París y conoce a Marie Arnoux, una mujer casada de la cual se enamora fervientemente.

Mientras Monique busca al hombre que la enamore y la eduque sexualmente, uniendo esa  búsqueda a la necesidad de dinero, empieza sin darse cuenta a ejercer la prostitución.

Toda esta narración despierta en Aníbal, protagonista de la obra, el anhelo de escribir el guión de la película. Desde ese momento el libro se transforma en el diario de un diario, porque paralelamente a los relatos de Monique en el diario, Aníbal va relatando su vida en Montreal.

La ironía de contrapunto está dada en  que Monique mantiene relaciones puramente sexuales; Frederic mantiene una relación de amor platónico, casi puro con su amada. Para tratar de olvidarla, mantiene relaciones con otra mujer, también casada pero menos escrupulosa, la señora Dambreuse.

Monique mantiene relaciones con 124 hombres. Entre tanto ella va consultando distintos libros sobre sexualidad y a distintas gurús de la sexualidad, que más que ayudarla la desconciertan. Produciéndose aquí una crítica despiadada por parte de Urbanyi, hacia los métodos y libros de educación sexual. En un primer momento bromea Monique, que no entiende nada, que había que decir que si a todo y, en un momento posterior, había que decir que no.

De esta manera, ella llega hasta el 125, que cree el amor de su vida, pero termina engañándose de nuevo, causa que la lleva al hospital psiquiátrico.

Dentro del texto y como parte del diario de ese diario, Aníbal incluye las relaciones interpersonales de él con una ex – amante que el tenía de años anteriores, Aurinés Salas (nombre muy irónicamente puesto, dado la fonética del mismo). Este personaje tiene una real importancia, porque en cierta forma, hace de guía ante la nueva sexualidad que se está viviendo en la época sumándose al contrapunto irónico del romanticismo que hay en la obra de Flaubert, ya que aquella es una relación puramente sexual.

Además de ser la competencia, ya que en todo momento ella quiere adueñarse del famoso diario para realizar ella el trabajo.

Para ir concluyendo cabría preguntarse si El 125 o la educación sentimental, se inscribe dentro de la novela erótica. Podría contestarse con las palabras del poeta argentino Alberto Szpumberg: “fui a buscar su “novela erótica” y, sin acordarme del titulo, como tal la pedí en la calle Corrientes. Por lo visto, el empleado estaba al tanto. Y la encontré. La primera decepción fue que la tapa no insinuara nada insinuante, pero el gran desengaño fue volver a casa y leer una “novela erótica” que, afortunadamente, sólo es una buena novela. Esperé sensaciones insólitas, incitaciones prohibidas, fórmulas que refundasen el paraíso, pero sólo me encontré con buena literatura. Lejos de todo experimentalismo posmo, como en el mejor de los mundos, en la obra hay una narración, o sea, hay una historia, que el narrador cuenta en primera persona, haciéndose fuerte en las tradiciones del realismo.”

Cómo dice Szpumberg, es literatura y de la buena, donde la ironía y la interxtualidad hacen que el lector no encuentre algo acabado y con todas las respuestas, sino inconcluso y generándo más preguntas que respuestas.

Bibliografía:

El número 125 o la educación sentimental. Pablo Urbanyi. Alción Editora. Córdoba. 2008.

La Educación Sentimental. Gustave Flaubert. Centro Editor de América Latina.  Buenos Aires. 1977

Nada menos que buena literatura. El número 125.

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Una Respuesta to “La ironía de “El número 125” o la ironía de “¿La educación sentimental?””

  1. A. P. dice:

    Hola Nito: me parece muy bueno tu análisis de esta novela.El hecho de hayas leído la obra de Flaubert te da un panorama mucho más amplio de la multitud de significados que Urbanyi maneja en su texto. Muy buena tu investigación.

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