El simio Silver

La segunda edición revisada de Silver revalida el feliz retorno a las editoriales argentinas de Pablo Urbanyi, radicado hace años  en Canadá, y cuya original novela En ninguna parte (Buenos Aires, 1981) nos había puesto ya en contacto con una visión irónica y patética de nuestra arrogante cultura occidental a partir de las ridículas luchas internas en un medio académico del hemisferio norte. El presente libro (finalista del Premio Planeta Argentina 1993) profundiza esa dirección crítica–en la que se sitúa también Nacer de nuevo (1992), volumen de cuentos editados en el extranjero, así como Una epopeya de nuestros tiempos (Buenos Aires, Catálogos, 2004)

El personaje que da título a la obra no es otro que un mono– espectacular gorila de pelo blanco y ojos azules– criado por una pareja de investigadores radicados en los EE. UU. (él norteamericano, ella inglesa) con fines experimentales. Silver debe adaptarse al “medio enriquecido” provisto por la civilización, y sus reacciones constituirán el material de estudio para la tesis de doctorado de Dianne, y las investigaciones rentadas de Gregory. Dotado no sólo de una estatura sino de una inteligencia holgadamente “superior a la del americano promedio”, Silver desarrolla hábitos por completo humanos, hasta el uso del lenguaje verbal, que sólo comparte con Dianne.

No tiene desperdicio la lenta gradación con que se va narrando el proceso de crecimiento de Silver, paralelo al proceso disolución de la familia norteamericana tipo constituida por Gregory, Dianne, sus dos hijos y el perro. A medida que el gorila va revelando cualidades sensitivas más valiosas que las del medio que lo rodea, y las del propio Gregory, aumenta también el profundo descontento de Dianne, único ser lúcido, al cabo, en una masa humana domesticada, de comportamientos esquemáticos, con su entorno y con el vacío de sentido de su vida. La relación Silver-Dianne concluye con magistrales ribetes tragicómicos, en una pasión prohibida que debe afrontar el formidable aparato represor de una cultura íntimamente mojigata bajo la capa del prejuicio y la defensa a ultranza de todos los derechos.

Una segunda etapa del libro comienza con la “Operación retorno” de Silver y otros simios “pervertidos” a la jungla, donde deberán reincorporase a la vida “natural” del paraíso perdido. Otra mujer, Jane, comanda el operativo, que tiene resultados tan imprevistos como terribles. Es ella–poseída por el afán de integración en una mítica unidad primordial–la que retorna, alienada, a la “simiedad”, mientras que los monos, aterrorizados e infelices en una selva que nada tiene de idílico, mueren manipulados por la obtusa vanidad científica, máscara respetable, en definitiva, del sadismo que ejerce todo poder.

Silver volverá a la “civilización” en tristes condiciones, para relatar su historia a un narrador tan extranjero como él. Una historia que replantea con humor eficaz y furiosa melancolía -la saga del descontento humano. Pretendido amo y en realidad eterno marginal de una naturaleza en la que ya no podrá vivir con inocencia, el “animal simbólico” reingresa a su cárcel. Las sanciones a los transgresores, o transgresoras, pues son mujeres las únicas que intentan, poniendo el cuerpo y la vida, la ruptura del sistema–son demasiado altas. Pero queda–nada más y nada menos- el territorio verbal, la trasgresión de la palabra.

María Rosa Lojo

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Una Respuesta to “El simio Silver”

  1. Gina dice:

    I’m quite pleased with the infomratoin in this one.

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