La autosatisfacción, «en el siglo XIX era una enfermedad, en el XX es una cura.”
De Thomas Szasz.

Sobre la aprobación del matrimonio homosexual y de la adopción: “Un paso más en el camino de la libertad y la tolerancia.”
José Luis Rodríguez Zapatero, político.

Desde el púlpito, un sacerdote citó a Jesús: “Dejad que los niños vengan a mí.”

Desde otro púlpito, un cura apuntó al sacerdote y también citó a Jesús: “Perdonadlos, no saben lo que hacen.”

Y Piatock, el de la Academia, señaló a los dos: “He visto demasiadas cosas: no hay perdón. Los dos saben lo que hacen.”

Protegidos contra el ataque asesino de otros pensionados, a pesar de no ser violadores de mujeres, vivían aislados en una sección exclusiva de la Pensión Modelo Permanente. Irónica e inútilmente se burlaban de ellos llamándolos los VIP. Ciudadanos pacíficos, tanto el motivo de su pensionado como su causa, eran comunes. Los que eran potentados y podían darse ciertos lujos, unidos por la causa y para no sentirse humillados ni humillar a los menos pudientes, generosamente, compartían esos lujos con los demás. Aliviando el presupuesto de la Pensión Modelo, se les permitía una vida social compartida, muy activa. Figuraban en los archivos con el nombre de El Grupo Especial.

Socializaban en el piso sesenta de la Pensión Modelo. En un ambiente climatizado y bien oxigenado, desde los grandes ventanales, podían observar el panorama por encima de los edificios, más allá de los diques, el horizonte turbio del que emanaban vapores cargados de gas metano y que envolvían en una bruma los edificios flotantes. El nivel de las aguas había subido mucho en los últimos veinte años: las olas embestían inútilmente contra los diques cada vez más altos pero, gracias a los nuevos materiales, más firmes que la Gran Muralla China o el muro de Berlín, o incluso, la muralla de acero entre Cisjordania y Jerusalén, que fue construida a un costo de un millón y medio de dólares el metro.

Al lado del edificio de la Pensión Modelo, debajo de los ventanales, corría el ancho y espacioso Paseo del Prado, ideal para las grandes ocasiones. Desde arriba se podían observar los desfiles, las marchas de diversas victorias que, vigilados por cámaras y policías sonrientes con perros, terminaban al pasar por el Arco de Triunfo.

Aquel día de un verano caluroso, dos o tres días más tarde del que el Congreso había aprobado la ley que permitía a los homosexuales, lesbianas, transexuales, travestis, transgenéricos, transgenéticos, trisexuales, intersexuales, bisexuales contraer matrimonio y adoptar (un acontecimiento histórico que conmovería al mundo), pasaba La marcha triunfal del Orgullo Gay, cantando la hermosa canción de Freddy Mercury: “We Are de Champions” que, por la distancia y los ventanales aislados, no se había podido escuchar. Y mucho menos, en un alto antes de pasar el Arco, el minuto de silencio en memoria de las víctimas de los caídos en combate contra el Sida. Se leyó un manifiesto. Una vez terminada la lectura, para asombro del público que observaba el desfile, se oyó un gran vitoreo final, gritos, chillidos y exclamaciones con saltos jamás vistos (muchos padres taparon los oídos y ojos de sus hijos), contoneos y tonos de voces disonantes a los que una ciudad pacífica, moral y católica como Madrid, no estaba acostumbrada. Sin embargo, después de pasar el Arco, se calmaron y se dispersaron en orden con exclamaciones como: “Todos a la Chueca.” “Ojalá esté Baco.”  “Ay, yo preferiría a Atlas” (Risas). “Yo, a Pan.” “No, no, que vengan algunos Sátiros.” “Sí, son mucho más activos.” Se escucharon también suspiros y frases como: “Ay, qué hermoso es el amor puro, ¿me lo haces?” “Viva la familia, por fin seremos lo que siempre fuimos, una gran familia pero libre.” “Mira, mira a ese negro. Parece perdido. Ayudémoslo.”

La marcha del Orgullo Gay descripta más arriba, sucedió hace tiempo, cuando todavía los diques sólo existían en los Países Bajos y no cerca de Madrid. Ya casi nadie hablaba de esa marcha que quedó grabada (razones de economía: abaratamiento de costos y gastos) por las mismas cámaras que vigilaban a los que desfilaban buscando identificar terroristas. Y ahora, en la biblioteca de la Pensión Modelo, se la podía encontrar en DVD y mirarla con toda comodidad en una pequeña sala climatizada. En la gran pantalla LCD, detrás del Arco, contorsionándose, se veían dispersarse a los rezagados, mientras las voces y risas se apagaban y aparecía una leyenda: “The Happy End.”

Se encendieron las luces.  ¿Cuántas veces habían visto esa película, testimonio de un gran paso en la marcha del progreso, la comprensión y la tolerancia de la humanidad? Muchas, demasiadas, hasta el dolor. Y ellos, los del Grupo Especial, a pesar de una solución científica a mano, a pesar de sus peticiones  acompañadas por las de los  grupos humanitarios, organizaciones de Derechos Humanos que los apoyaban, seguían ahí, pensionados, con todo el confort y hasta con excelentes sustitutos de plástico (o reales, mujeres voluntarias tan afeitadas que parecían bebés),  pero pensionados, lejos del aire libre (un decir, había que circular con máscaras) y sin poder satisfacer sus placeres naturalmente y ser felices como todo ser humano. ¿Acaso la Constitución de la Humanidad no expresa claramente el derecho de cada ser humano de buscar su felicidad?

Algunos de los miembros del Grupo Especial, por la edad o hartos de ver esa película de la liberación y plenos derechos con independencia de su orientación sexual y en la que ellos no cabían, se dormitaban durante la proyección. ¿Cuántos años hacía que estaban pensionados? Demasiados. Otros eran reincidentes cuyos tratamientos voluntarios y pedidos, o aceptados por las sugerencias de los psicopedagogos, conductistas, o reflexólogos con fotos, películas y descargas eléctricas para asociar el placer al displacer, la cura. Incluso los más severos, radicales o definitivos, como la lobotomía o la castración, habían fracasado. Por último, estaban los recién llegados, cuyas noticias, aparentemente más actuales, más al día, no se diferenciaban en casi nada de las que veían por televisión. La radio y los diarios habían desaparecido.

Sí, a pesar de que la globalización de la democracia, la libertad, la igualdad y la transparencia estaban en vigor más que nunca y se las aplicaba rigurosamente, hasta marcialmente cuando era necesario, nada ocurría a su favor. Así que todos los días, en el informativo de las veintidós, luego de la cena, esperaban ansiosamente alguna noticia que les diera una esperanza. No podían saber que esa noche, sería la noche.

La cena estaba cerca. Ya fuera de la sala de proyección, en la Cámara de Socialización, unos se sirvieron café o té, otros un ligero aperitivo autorizado. Para impedir desmanes, una exageración, casi un insulto a gente tan pacífica, el alcohol se toleraba dosificadamente. Con la cena, un vaso de vino o una cerveza con su contenido alcohólico equivalente. Los que no tomaban alcohol con la comida, al finalizarla, podían optar por una onza de licor, de coñac o de whisky.

Los que se habían dormido en la sala, siguieron dormitando en los cómodos sillones de la Cámara. Los demás, que se habían servido café o té o aperitivos, los tomaban sentados frente a mesitas ratonas. Los más novatos se paseaban nerviosos o, a través de los ventanales, se perdían en la bruma lejana, en ese momento revuelta por el viento y turbiamente encendida por los rayos del sol invisible a punto de ponerse. Dentro de la bruma se veían las siluetas de los edificios; anclados los que se autoabastecían con cultivos hidropónicos y una pequeña central atómica y, a la deriva, o rumbo a algún espacio en el puerto, para abastecerse, los que no. Los había de todo tipo: hogares de ancianos, laboratorios de clonación, universidades con internados, granjas modelo con vacas enanas y ubres gigantes, criaderos de pollos y de cerdos modificados, uno nuevo, experimental, para reciclar proteínas y al que llegaban las  usadas en lanchas rápidas, doradas como sarcófagos egipcios.  En ese momento salía del puerto un crucero para una brevísima gira, el tiempo de un cena de lujo. Iba cargado de políticos, empresarios y altos dignatarios. Decían que una cena en ese barco, en el que una M gigantesca de color amarillo simulaba velas, costaba el equivalente a un mes de salario mínimo, cosa que fue desmentida por los políticos más de una vez. Todos flotaban gracias a las técnicas holandesas que se habían adelantado al derretimiento de los polos y del permafrost.

Los rayos rojos del crepúsculo invadieron la bruma, se torcieron con el remolino de las partículas, envolvieron los edificios flotantes, y fue como si se partiera la tierra para dar paso a las llamas del infierno que devorarían el universo, hasta las estrellas de las que ya sólo se oía hablar.  Comenzaron a encenderse las luces de los edificios que se convirtieron en fantasmagóricos. Un espectáculo digno de la pluma de los poetas más excelsos, quienes, a pesar de las aguas que seguían subiendo, a pesar de que ya nadie los leía, seguían poetizando y definieron ese espectáculo como una belleza apocalíptica. Pero decían que era más fuerte que ellos, que las Musas, casi todas enfermas (por eso las invocaban sólo manualmente), los empujaban.

Fueron llamados a la cena. Por más dinero que tuvieran algunos, debido a las carencias  y a las fluctuaciones imprevisibles del mercado, no había menú para elegir, pero en cada almuerzo, en cada cena, se garantizaban tres platos (una sopa, el plato principal y el postre) acompañados con pan o con galletas marineras o, en el peor de los casos, unas pastillas verdes de algas.

Aunque el menú variaba cada día, la variación, desde hacía años, se repetía exactamente de la misma manera al cuarto día. No era de extrañar que esas típicas conversaciones sobre los platos y restaurantes fabulosos de países lejanos, cuando se comía, hubieran desaparecido. Por otra parte, los problemas inmediatos que los acuciaban y los que determinarían sus futuros, libertad o cadena perpetua para la mayoría si no se encontraba una solución, eran los temas de conversación.

“Sí, todos los intentos de cura han fracasado pero dicen que no perdamos la esperanza, que la ciencia avanza a pasos agigantados de un día para otro, puede aparecer la pastillita milagrosa.” “Por lo repetida, conozco la historia. Avanza con botas de catorce leguas, tanto que ya pasó de largo y nos dejó atrás.” “La verdad, salvo en las clonaciones y de fabricación para transplantes de corazones y otros órganos para los ricos y los políticos, que es decir lo mismo, en lo que respecta a nuestra petición, muy adelantada no está.” “Ya lo sabemos y sabemos por qué: razones morales de la maldita iglesia llena de pederastas, de la opinión pública y todas esas majaderías.” “Sí, el famoso justo medio, ni esto ni aquello, parece que para nosotros no vale.” “¿Y mientras tanto? Nosotros, ¿qué?”  “Nos tratan como a vulgares delincuentes. Todos son iguales.” “No exageres. No todos. Algunos nos buscaron soluciones.” “¿Cuáles? Yo ya tengo callos en las manos.” “Seguramente ambicionás demasiado. Recordá las estadísticas, tres o cuatro veces por semana es lo normal.”  “Mirá, la vida se vive una sola vez, si sigue saliendo metano del permafrost… En fin, qué querés que te diga… Te conformás con poco.” “Yo asistí  al curso de autosatisfacción en siete etapas pero, para mi protección, para que no me exacerbe, se negaron a darme una simple foto. Un fracaso.” “No me hagas reír, ¿acaso no es lo mismo, incluso con fotos?” “Exactamente: sexo solitario, más que placer, un castigo, aunque sea con fotos.” “Yo también fui al curso y el profe insistió con el asunto de las visualizaciones. La macana  es que cada tanto, sin que lo quiera, aparece mi madre, y eso de hacerlo con la madre, ¡horror!” “Puah. La verdad.” “No desesperemos, oí que hubo una manifestación multitudinaria apoyándonos y gritando eso de libertad, igualdad y Derechos Humanos.” “Otro delirante que tiene alucinaciones. ¿Dónde lo oíste? ¿Te lo contó una pared o lo soñaste?” “Perdonalo, es una expresión de deseo que se le quedó grabada  de mirar tantas películas con desfiles en los que siempre aúllan la misma cantinela y piden las mismas hostias de la libertad y demás.” “Bueno, sin embargo, según la Constitución de la verdadera América, eso de que todos tenemos el mismo derecho a la búsqueda de la felicidad, no lo podés tomar a broma. Sería como serrucharnos el piso.”  “Completamente de acuerdo. Pero vamos, que el noticioso está por empezar.”

Como un solo hombre, todos enfilaron hacia la sala donde habían visto el DVD y se sentaron frente a la gran pantalla de LCD. El noticioso se había convertido en una necesidad tan fuerte como el pan nuestro de cada día y, entre todos los males que transmitía, era la única fuente en la que podrían encontrar algún índice de que no se los había olvidado ni relegado de la marcha siempre triunfante de la humanidad. En realidad, nunca veían ni escuchaban malas noticias propiamente dichas, sólo faltaban las buenas que se refirieran a ellos.

Exactamente a las 22:00, se prendió la pantalla y apareció un punto que giraba a alta velocidad, se fue agrandando hasta estallar como una pompa de jabón y llenó a pleno la pantalla en la que pareció un estudio de televisión con una mesa ovalada, dos locutores, un hombre y una mujer vestidos al estilo de los personajes de alguna película del futuro, al fondo, la bóveda celeste poblada de estrellas titilantes y una luna creciente.

El saludo de siempre, la bienvenida a los televidentes, el deseo de una buena digestión a los que han cenado, y un buen provecho a los que lo estaban haciendo en ese momento o lo harían más tarde. Los locutores festejaron su propia gracia. Alguno de los espectadores presentes, estiró los labios. Las noticias internacionales: la situación se mantenía estable, los tratos seguían siendo cordiales y las diferencias se solucionaban pacíficamente por medio de los votos en las Naciones Unidas, lugar al que, por la situación climática que se estaba viviendo, sólo asistía la mitad de las naciones, es decir, los que tenían los medios tecnológicos. Pero lo importante era el medio pacífico. Las noticias locales: todo bien, el susto que se habían dado por la subida del agua, tres centímetros, se arregló fácilmente con una fila de ladrillos sobre el dique que rodeaba Madrid. Y los ecólogos y meteorólogos se muestran muy optimistas con respecto al futuro: los experimentos de lanzamiento del agua al espacio está en plena marcha, sólo falta solucionar el problema del oxígeno para los cohetes-tanques. En cuanto a las estrellas, la luna y el sol, no debe haber ninguna preocupación: confirmado por el telescopio espacial Hubble, siguen existiendo. La oxigenación del aire, estable. Las mareas… el viento… la lluvia que se anuncia, probablemente cargada de ácidos, obliga a la prevención… el alerta de la polución… la posibilidad de la disminución de la visibilidad debido a… hubo una lamentable alza del precio del oxígeno envasado, pero el gobierno nombró una comisión que estudiará la posible especulación por la demanda para el lanzamiento al espacio…

Y la locutora anunció una declaración que conmovería a la opinión pública: un tema que jamás fue tratado. Pero, para evitar errores en un tema tan delicado, se comunicarán directamente con el vocero del Partido Político que lanzó la iniciativa. En una pantalla aparece la cara de un hombre impecablemente afeitado, peinado, camisa blanca de algodón, un material raro de encontrar y carísimo, y algo más raro aún, una corbata roja de pura seda natural.

Entre los televidentes, surgieron algunos comentarios: “Las habrá tenido guardadas con naftalina.” “Lo más probable.” “No parece, más bien creo que debe nadar en dinero, ¿no oyeron que es un político?”

La locutora enfocó su cabeza hacia la pantalla: “Señor Joan Asnador, le rogaríamos que nos negara o nos confirmara o nos aclarara los rumores que corren sobre la iniciativa que tomó su Partido y que tantas inquietudes despertó en la opinión pública, así como en las instituciones como la Santa Iglesia.”

El señor Joan Asnador sonrió con una sonrisa de lujo que sólo se podían dar muy pocos, sonrisa que quizá despertara envidias,  pero como ya cada ser humano estaba consciente de que de él dependía su propio destino, hasta llegar a ser presidente si así lo quisiera, más bien despertaba admiración. Se puso unos anteojos con marco dorado, carraspeó, alzó unos papeles que se detuvieron a la altura de su pecho. Enfocó los papeles y sus labios, la voz impostada, se articularon en ondas móviles y se escuchó: “Señoras y señores, queridos y estimados telespectadores, seré breve. Debido a que esto es un asunto muy delicado y todavía muy poco comprendido, nuestra declaración debe ser clara, precisa y verificable por la transparencia que rige nuestra política. Desde aquella marcha del Orgullo Gay y que hizo historia, nuestro partido siempre ha defendido los plenos derechos de las personas con independencia de su orientación sexual (acentuó las cinco o seis últimas palabras). La madurez de nuestro partido y la sociedad toda, a la que tenemos el honor de representar, ya no está dispuesta a soportar injusticias. La diferenciación sexual, biológica o fisiológica determinada e inevitable, no puede fundamentar una ley civil y menos si ésta imita, perdón, limita la libertad del individuo, y me refiero a aquel grupo aislado e internado en la Pensión Modelo. Y para  eso contamos con investigadores altamente capacitados en laboratorios de tecnología avanzada que ya clonan y modifican vacas para ahorrar espacio y prescindir del toro. Señores, en unas semanas presentaré a esta cámara un proyecto para la solución definitiva y,  por supuesto, para su aprobación ya que, democráticamente, somos absolutamente mayoría y no daremos el brazo a torcer.”

La locutora que, inquieta, echaba ojeadas a la parte superior de la pantalla, dijo: “¡Por favor, señor Asnador, abrevie, se nos está terminando la cuota del oxígeno!”

“¡Ah!, ése es otro problema del se ocupará la comisión de la que formamos parte por amplia mayoría. Para terminar, sólo diré que una vez aprobado mi Proyecto Progresista, se convertirá en algo normal y vendrán otros muchos países impulsados por tres fuerzas imparables: la democracia, la libertad y la igualdad. ¡Esta vez seremos absolutamente los primeros en hacer historia! Gracias mis queridos televidentes, muchísimas gracias.”

La locutora y el locutor tuvieron el tiempo de dar las gracias al señor Asnador, a los televidentes,  cuando dentro de la pantalla, el giro que había estallado como pompa de jabón, empezó a contraerse y girar en sentido contrario hasta desaparecer. Al instante,  surgió una música y empezó a pasar una lista de las películas, con algunas palabras sobre la especialidad del contenido y el código para verlas.

Los telespectadores que habían escuchado al político, seguían allí, sentados, alelados, paralizados por la duda, ¿se trataría de ellos? Lo más probable era  que sí, ellos eran los últimos que quedaban y a quienes no se les había hecho justicia. ¿Debían alegrarse? El primero que tuvo fuerzas para abrir la boca, dijo: “No nos apuremos para alegrarnos. Si bien es verdad que hay una referencia bastante directa sobre nosotros, y la mención a la fabulosa técnica de la clonación que un día  presentamos como solución y a la  que no le hicieron caso, sería una prueba, esperemos para ver qué ocurre.” Nadie respondió ni hizo ningún comentario. Habían girado las cabezas para escuchar al que había hablado y ahora las volvieron a girar hacia la pantalla, sin ver ni leer los títulos que seguían desfilando o repitiéndose como en una cinta sin fin; documentales educativos y ejemplificadores  sobre los éxitos de la adopción; una pareja que adoptó tres niños esquimales, otra a tres niños africanos famélicos; películas pasionales o románticas para gays y lesbianas, o dramáticas para los bisexuales destrozados por la indecisión, violentas para sadomasoquistas, para los amantes de la mitología y la zoofilia: “Pasifae y el toro”, puestos al día, modernizados para los amantes de los misterios de los laberintos y otros ejemplares como el Minotauro;  para los fetichistas, la gama más amplia jamás imaginada, películas de iniciación y educación para los novatos de toda inclinación, no, ninguna llamaba la atención a los presentes, ni siquiera una que apareció al final: “La felicidad completa”, una película dedicada a los trisexuales y que estaba muy de moda por abrir nuevos horizontes. Nada, absolutamente nada les llamó la atención ni les interesó. Aunque algunos los  consideraran poco humanos, sus gustos eran otros, más refinados. Sin embargo, luego de la noticia que escucharon, una vez aprobado el Proyecto Progresista, las cosas podían cambiar radicalmente.

Lentamente, se fueron poniendo de pie pero, sin duda, algo había cambiado, algo había tocado sus corazones y los músculos de sus caras se veían más relajados, serenos.

También lentamente, con las palabras mínimas como comentarios, “Sí, parece que algo se movió.” “Dios te oiga.” “El tiempo lo dirá.” “Sin duda, pero esperemos que sea en nuestro tiempo.” “Exacto, el futuro es de otros.” Se fueron retirando, no a lo que se llamaba celdas, sino, para ser precisos, claustros.

A pesar de que se seguía sin ver el sol, el poeta cantó: “El Dios Febo iluminó el camino oscuro de aquellos que un día, deprimidos, encorvados, se arrastraban por él, pero, sin la esperanza jamás perdida.”

Y, si de día se trataba, se pudo multiplicar por muchos semejantes en los que la esperanza fue abriéndose camino con los debates, las declaraciones, las encuestas populares de la calle en los que, a través de las máscaras, o sin máscaras en los Paraísos de Nuestro Mundo (los antiguos Centros de Compra) predominaron las respuestas como: “Todos tienen el derecho a ser felices”, “No es asunto mío. Mientras no dañe a otro, que cada uno haga lo que….” “Estoy absolutamente en contra.” “Yo opino que el asunto debe ser bien balanceado, ver sus pro y sus contra, yo… yo… yo.” “A qué hemos llegado.” “Si hablamos de democracia, libertad e igualdad, no veo por qué no.” “Personalmente no me toca.” “No tengo nada que ver, déjeme en paz, es mi derecho.” “Mire, esto de opinar, no sé para qué sirve.”  “Bueno, si los maricones adoptan, ya cualquier cosa es posible.” “No veo los límites en el asunto y no veo por qué tenga que tenerlo.” “Bueh, una aberración más, perdón, una mancha más no le hace nada al tigre.”

Como era de esperar, surgieron voces airadas, condenatorias en nombre de Dios, acusando a los científicos  quienes, trabajando en bien de la humanidad, no hacían más que cumplir con su deber por el salario que ganaban. La Iglesia, con el Papa en Roma a la cabeza, no sólo rogaba a Dios, sino que pedía a gritos un límite y acusaba a los políticos y científicos de pecados sin redención y de traer el infierno a esta Tierra.

Los tres noticiosos  cotidianos no se ocupaban de otra cosa. Los debates públicos estaban a la orden del día. Algunos fracasaron rotundamente y hubo que cancelarlos por las palabrotas que emitían los participantes que, si bien estaban permitidas en las películas, no en la televisión que podían oír los niños que las escuchaban en las películas por Internet. Se optó por las declaraciones, en pro o en contra, individuales. Un científico explicó (una vez más) cómo se hacía realmente una clonación de un ser humano, y para la que, en realidad,  no hacía falta ningún tipo de célula embrionaria ni estaminal como sostenía la Iglesia, que desconocía los últimos adelantos científico-tecnológicos y hablaba de la época de los dinosaurios en la materia. Que en la actualidad bastaba (y especialmente para los fines de los que se trataba en ese momento) un pedacito de piel de un ser humano, incluso muerto, es decir, que acababa de morir y sus células estaban aún “frescas”, dicho entre comillas, ya que la tecnología podía perfectamente hacer el resto. Y por esa razón, señores,  dudaba de que criaturas gestadas en vacas, cerdos, o corderos, reproducidas por ese tipo de clonación,  tuvieran algo ver con el tema “alma.”

La Iglesia no se rindió, pero ya cansada por los siglos de existencia que llevaba encima, especialmente por los credos de la ciencia y de la poesía que reemplazaron los suyos, no podía hacer frente permanente bombardeo de los científicos, de los poetas que cantaban la dicha del amor, del placer y futuros  promisorios.  Así como no podían hacer nada contra los que daban  becas a los poetas y, vamos, cada tanto, también le tiraban un salvavidas a la Iglesia: los empresarios.

Y una noche los integrantes del Grupo Especial frente a la pantalla del noticioso de las diez (ahora, sin excepción, hayan bebido alcohol o no con la cena, todos con una trago en la mano), vieron y escucharon a los que serían las últimas y definitivas pesas sobre la balanza a su favor: en perfecta armonía, en el noticioso de las diez, hubo dos pantallas; en una, el Presidente de la Asociación de Empresarios y, en la otra, el Jefe en Acción del Confederación General del Trabajo.

El Presidente de la Asociación dijo: “Ya estamos un poco cansados de las críticas en nombre de una falsa moral, ignorante de todos los procesos de la clonación actual. Si bien la Iglesia romana se opone, hay otras iglesias y religiones que integraron a todos los sexos posibles, a todas las variantes que nos brinda la riqueza de la naturaleza,  y que esperan ansiosos y con los brazos abiertos a los futuros integrantes cuando se solucione el problema. Para los Empresarios, a quienes tengo el honor de representar, hay puntos mucho más graves dentro de este problema que la falsa moral cargada de hipocresía. Si no se aprobara la clonación pedida, hubiéramos progresado en vano casi un siglo. Y la inutilidad es un concepto inadmisible dentro del progreso y la política empresarial. Pero hay algo más, mucho más importante. Las Empresas Multinacionales, por más poderosas que sean, siguen dependiendo de las medianas y pequeñas empresas. La no aprobación del Proyecto Progresista presentado por el Honorable Político, aprobación que, aunque su partido cuente con la mayoría, no quiere ser dictatorial si no cuenta con el consenso popular, impedirá el surgimiento de nuevas empresas, imposibilitará la inversión de los accionistas y, uno nunca sabe, así como no esperábamos el derretimiento de los polos, dejaremos de hacer historia, no seremos los primeros y las consecuencias podrían ser catastróficas. Televidentes queridos, en manos de ustedes está el futuro. He dicho.”

Tronó un aplauso en la pequeña sala, mientras la cámara de  televisión se acomodaba e inmovilizaba sobre el sindicalista.

El Jefe en Acción dijo: “Y lo  peor, mis amados televidentes, mis muy queridos compañeros y camaradas, aquellos que trabajáis, no podéis ser tan crueles que penséis en vuestros colegas desocupados. La creación de nuevas empresas significa la creación de nuevas fuentes de trabajo, un beneficio para la humanidad toda. Por último, sabemos el aumento de producción y el incentivo que significa para los trabajadores la libertad de contemplar o practicar gratuitamente relaciones sexuales artísticas modernas. ¿Qué no significaría la no contemplación de lo que se está prohibiendo? Compañeros y camaradas, en vuestras manos está la solución. He dicho.”

También hubo aplausos pero no tan fuertes ni tantos como para el empresario. Lo compensaron los comentarios. “Habló bonito.” “Sí, y con coherencia. Me asombró.” “Que no te asombre. Seguro que se lo escribió algún poeta.” “Lo que no entendí -comentó un escéptico-, es quiénes son los compañeros y camaradas en cuyas manos está la solución.” “Estarán entre la humanidad toda”, dijo alguien.

Y el poeta abrió la boca y cantó: “La alegría volvió a los corazones.”

Todos asintieron con la cabeza, y en lugar de ir corriendo a sus claustros para dormir y olvidar esta mala vida, daban vueltas, miraban por el ventanal, observaban los edificios flotantes con las luces prendidas, recordaban los cantos de los poetas, se desperezaban, bostezaban, se servían más tragos, más vueltas, más bostezos, y esa noche, en vez de tomar píldoras, se durmieron llenos de salud.

Y hubo muchos más argumentos en pro y en contra. Votos “Sí”, “No”,  en  Internet. No faltó quien, con buena memoria, o, como ya habían pasado cerca de cien años habrá encontrado la información en Internet, trajo a la actualidad que, gracias al impulso de la liberación sexual de la década del sesenta y setenta, Dinamarca y Holanda abrieron los canales y dieron el permiso y liberación total de la pornografía. De esa manera daban una válvula de escape y la catarsis a todas las anomalías posibles, desde los fetichismos más inimaginables, la necrofilia, el sadomasoquismo y la pornografía infantil con la amplia colaboración de muchos padres, claro que todo bajo un aura de inocencia y naturalidad, como realmente debe ser.

Por supuesto que, como ocurre en todos los países democráticos, este permiso sufrió muchas variantes, prohibiciones, intentos de legalización, prohibiciones casi místicas (basta pensarlo para pecar), en las que  la mera visión de tales imágenes puede constituir un delito.

Todo es historia y la historia debe ser una escuela, ¿vamos a repetir lo mismo?

Y, por fin, ya cuando el público cansado de la misma encuesta que, al fin y al cabo, nada tenía que ver con ellos ni les daba ningún beneficio, con un “Pero sí, hombre, déjeme en paz.¿No tiene algo más interesante que me concierna a mí?”, obtuvo la mayoría popular  por los votos de Internet.

El Honorable Político, quien conocía muy bien a sus corderos, a los que llamaba borregos, del Señor, por las dudas, se preparaba intensamente para cuando se presentara para su aprobación el Proyecto Progresista, no vaya ser que…, en fin, nunca se sabe.

Para eso leía poemas. La poesía, según se decía por ahí, campeaba por encima de todas las artes y, lo que es más, de todos los conocimientos, incluida la ciencia. “Veamos”, decía y, tomando  una antología poética electrónica, por centésima vez, volvía a leer un poema interesante de un poeta que no conocía pero que sonaba muy bien: “Oda a la Alegría” de Schiller. Leída dos o tres veces, la consideró digna de meditarse toda una vida, cosa que hizo en una media hora seleccionando lo esencial. A la versión: Y los mendigos serán hermanos de nobles, con buen olfato, prefirió: Y todos los hombres serán hermanos(Abrazaos, millones de seres! Dicho con énfasis, sonaría con impacto, lo dijera donde lo dijera. Todas las criaturas, buenas o malvadas, siguen su camino de rosas. Le pareció políticamente correcta, pero para su discurso, hizo un pequeño cambio; la palabra “siguen”, la cambió por “deben seguir.” Con el verso: Al pequeño gusano se dio la voluptuosidad, tuvo no pocas dificultades. Las palabras “gusano” y “voluptuosidad”  tenían muchísima importancia, pero no le quedaba claro quién era ese “se”, que seguramente era un “le”, ¿era la naturaleza que se mencionaba antes y reaparecía con el pronombre “Ella”, o sería Dios mismo?, cosa que podría pensarse por el verso que le seguía: Como al querubín que está ante Dios, verso este importantísimo como argumento para la resocialización de los pensionados,  ya que el asunto se trataba, justamente, de pequeños y preciosos querubines. Y ya un poco aburrido de la Oda, cerró su futura  presentación en el Parlamento con: Corred, hermanos, seguid vuestra senda, con la alegría del héroe en pos de victorias.

Y a su discurso que acompañaría la presentación de su Proyecto Progresista, además con palabras tan importantes como “Hermanos”, “Abrazaos”, “Camino de rosas”, “Voluptuosidad”, “Querubín”, que podía meter en cualquier momento, le agregó un poema moderno de un poeta que se consideraba heredero directo o reencarnación del inmortal Schiller, un verdadero grito de entusiasmo y optimismo:

A pesar de todo, la vida, diversificarla para hacerla más rica.

Ya sea porque el Proyecto Progresista era necesariamente viable, o porque las virtudes oratorias del Honorable Político igualaban a las de Cicerón, o por la orquesta en vivo que  había traído, el Proyecto Progresista, al compás del cuarto movimiento de la Novena que había adoptado Hitler y la Unión Europea, y el canto A pesar de todo, la vida, diversificarla para hacerla más rica, fue votado por los miembros del Parlamento y ganó por mayoría absoluta.

Y, siempre a coro, las empresas se pusieron en marcha a todo vapor. Es verdad que no surgieron tantas pequeñas empresas como las calculadas y aseguradas, ni se crearon tantas fuentes de trabajo como las prometidas y esperadas, pero hubo un sustancial aumento del valor de las acciones de las empresas y buenos dividendos para los poseedores. Comprarlas era una inversión segura: los clientes para el producto clonado estaban garantizados de por vida.

Pero, ¿quién pagaría el producto y más esa cantidad? Como el sistema de salud era gratuito, el Honorable Político, abogado él mismo, logró elevar a la Corte Suprema un petitorio preparado por una comisión de abogados. La Corte Suprema (luego de cantar tres veces a coro los versos ya populares) decretó que el producto se considerara un medicamento.

Pero cuidado, los integrantes de la humanidad no eran tan tontos ni descuidados como para no proteger a sus querubines. Para evitar más pecados, una actitud cristiana, para ayudarlos y no dejarlos caer en la tentación, los pensionados que por fin habían triunfado, tendrían que esperar en sus claustros nueve meses hasta que el producto medicamentoso de clonación viera la luz y, como mínimo, nueve meses más hasta que fuera utilizable con mayor eficacia y no se destruyera el primer mes. No importaba, con la ayuda del Prozac, aprovecharían para descansar de la brutal injusticia y el castigo al que fueron sometidos.

Más adelante, los pensionados ya libres, en nombre de la creatividad, la justicia, los Derechos Humanos, reclamarían medicamentos personalizados a su gusto, el color de la piel, los…

Pero esa ya es otra historia.

22 Comentarios to “"Derechos humanos: la causa común" (cuento inédito, 2011)”

  1. Alejanra Portela dice:

    Como conclusión de la actividad de reflexión y comparación de los textos de Swift y Urbanyi, quiero en primer lugar felicitar quienes dejaron aquí sus observaciones, felicitar además a los que sé que pensaron también mucho sobre el tema, a los que lo expresaron en clase, y finalmente alentar a todos a que lo hagan aquí por escrito la próxima vez que tengamos la oportunidad.

    Asimismo, la página es para que ustedes la exploren, la lean, comenten, discutan, y conozcan la obra del autor.

  2. Candela Cervera dice:

    It is possible to establish some contrasts and similarities between “Derechos Humanos: la causa común” and “A Modest Proposal”. Both works resort to the same literary device: the use of irony, in order to denounce the harms and imperfections of society. While Urbanyi´s short story represents a critique to the XXI c society, Swift´s essay leads us to a sharp analysis of the Irish society of the XVII c. In “A modest Proposal”, the persona pretends to be a politician or state man innocent about its ironical tone who addresses the audience in eh 1st person. This pretended unawareness is illustrated from the beginning when the fictional voice presents a general and disappointing view of poor people in Ireland, and proposes an apparently “modest”, simple, unpretentious, solution to the problem: cannibalism, which is far from being “modest”, actually. The same happens with “Derechos humanos la causa común”, when the 3rd person that narrates the story uses irony to highlight the evil and immoral nature of a society which finds in cloning of babies the medicine for pedophiles. Another important characteristic shared by these works is that they are both Juvenalian satires since they laugh at the vices of society but the final end is to provoke a change of attitude, that is to say, they are a moral and didactic kind of satire. By uncovering injustice, corruption, lack of scrupulousness, abuses and decadence of society, the fictional voices of “Derechos Humanos : la causa común” (2011) and “A Modest Proposal” (1729) prove that lack of humanity has been an issue ever since the beginnings of civilization.

  3. Romina Lazzaretti dice:

    Pablo Urbanyi’s tale “Derechos Humanos la Causa Común” and Jonathan Swift’s “A Modest Proposal” can be compared in terms of the use of irony. Both texts are Juvenalian satires since the comic element resulting from irony turns into a tragic element and it has a moralistic purpose; it aims to move society to change by ridiculing its vices. The vices in these texts are the consequences of unlimited progress in Urbanyi’s tale and the abuse of reason in Swift’s essay. Both texts objectify children and suggest using them to satisfy the needs of a group of people. In Urbanyi’s tale babies are cloned to be used as “medicine” for pedophilic men, while in “A Modest Proposal” the voice ironically suggests using children of poor parents as food for the wealthier members of society. Nevertheless, there is a difference in the personas of these texts; while “Derechos Humanos…” is written in the third person, in “A Modest Proposal” the first person singular is used. Yet, by using irony, both fictional voices detach themselves from what is being said. The reader can perceive the voice’s pretended unawareness in Swift’s text and the full awareness of the persona in “Derechos Humanos…” Even though “A Modest Proposal” addresses the Irish people and “Derechos Humanos…” addresses modern society, the issues proposed by both texts are relevant not only to their contemporary audiences, but also to future audiences because the consequences of the abuse of reason and of unlimited progress can be considered universal issues.

  4. Yolanda Bossio y Sabrina Bonetto dice:

    M. Yolanda Bossio y Sabrina Bonetto
    When comparing Jonathan Swift’s “A Modest Proposal” (1729) and Pablo Urbanyi’s “Derechos humanos: la Causa Común” (2011) we can notice that, although both texts belong to two different periods, they share some similarities as well as some differences. Regarding the similarities, both are examples of Juvenalian Satires, in which the narrators attack and ridicule aspects of society that need to be changed, such as its vices, follies and abuses. Swift, by means of irony – one of the common features of satires- mocks at Ireland’s situation of poverty and proposes children as the solution to starvation. Likewise, Urbanyi refers ironically to children, in particular “babies”, as products that represent the medicine to treat and cure paedophiles. Both texts have a satirical tone and persona; however, whereas Swift makes use of the first person singular due to the fact that it is his own proposal, Urbanyi builds a third person singular ironic narrator. The writers are completely aware of the issues they raise: poverty and starvation in Swift’s and paedophilia in Urbanyi’s. These two topics are relevant to each context, since they are both masterpieces of rhetorical irony that mock national affairs in order to raise consciousness of the social evils that characterized the XVIII century and the ones that are present in the XXI century.

  5. Yanina Velazquez dice:

    In “A Modest Proposal” (1729), Jonathan Swift wants to raise awareness of the social, economic and political situation of Ireland during the XVIII century through the use of irony. The author uses the first person singular to criticize the misery in which Irish people lived as a result of England’s exploitation. As regards the story “Derechos Humanos: la causa común” (2011) written by the Argentinean author, Pablo Urbanyi, the narrator, skilfully masked in the third person tells a story which constitutes an excellent example of a Juvenalian satire written in the XXI century. His aim is to capture the audience’s attention towards the coming abuses of technology.

  6. María Emilia Alegre dice:

    The short story “Derechos humanos: la causa común” and the essay “A Modest Proposal” are Juvenalian satires whose topics deal with an ironic criticism of contemporary civilization and whose purpose is to produce changes in society through ridicule. Written in the first person singular, “A Modest Proposal” (1792) is a highly ironic problem-solution essay by Jonathan Swift that suggests that poor people in Ireland could sell their children as food for rich people. In its pretended unawareness of being ironic, the fictional voice addresses the Irish and ridicules the relationship between landlords and tenants, which was very tense during the 18th century due to abuses of the English over the Irish. “Derechos humanos: la causa común” (2011), by Pablo Urbanyi, is a criticism of social institutions, like the government and the church, and of a scientific development: cloning as a solution to society’s problems. The fictional voice is detached from the situation since the third-person narration intends to hide the ironist and to make the voice seem innocent in its proposal, even though he is completely aware of the issues raised. Both texts present contemporary issues with a touch of humor and lots of irony.

  7. Juliana Parrello dice:

    In Juvenalian satire, the purpose of the writer is to ridicule the vices and follies of society in order to make the reader see that something has to be changed. This strategy is reflected in “Derechos Humanos: la causa Común” by Pablo Urbanyi and in “A Modest Proposal” by J. Swift. In the first one, the narrator of the story criticizes the consequences of progress on civilization in an ironically effective way. The kind of progress which produces change and evolution also produces decadence, destruction and corruption. Specifically, in this story, the scientific development of human cloning has turned into its own enemy and shows how human beings can be can be evil and use technology for terrifying purposes. In “A Modest Proposal”, the narrator is pretending to be innocent or naïve at the suggestion of cannibalism but the idea is cruel, and exaggerated by Swift in order to achieve his purpose is cruel. To conclude, in both pieces of work, the writers bitterly condemn human vices and address social evils through scorn, outrage and savage ridicule.

  8. Mora Salomón dice:

    From their very titles, both the essay “A Modest Proposal”, by Jonathan Swift, and the short story “Derechos humanos: la causa común”, by Pablo Urbanyi, make extensive use of irony. One of the many strategies of irony that can be analyzed is the persona or fictional voice in each text. “A Modest Proposal” is written in a first-person voice, which conveys the idea that the persona is very close to what is said: the persona is involved in the problem described, that is, the extreme poverty and excessive number of children in Ireland around the mid-18th century, and also in the solution proposed: using children for food. In other words, the fictional voice appears as both the creator and the victim of the ironic criticism. Thus, through the fragment that says, «As to my own part, having turned my thoughts for many years upon this important subject […],» it is very clear that the persona considers himself or herself as a party to the state of affairs described. In the case of “Derechos humanos: la causa común”, there is a third-person fictional voice, with the consequent detachment from what is said; that is, the persona does not -apparently- feel as though he or she were responsible for trying to solve the situation presented. Every decision or opinion in connection to the proposal to clone human babies as a future solution to pedophilia is shown in a disengaged way. That can be noticed, for example, in the excerpt, «Como era de esperar, surgieron voces airadas, condentatorias en nombre de Dios, acusando a los científicos […],» where we get the idea that the persona is not one of those voices but a mere distant spectator of the whole panorama, or masks himself as an “innocent” voice. In both pieces, there is pretended unawareness of the irony on the part of the respective personas. In fact, both express their thoughts in too sophisticated ways, and use too elaborate arguments, to be actually or innocently unaware that they are being ironic. When we read in “A Modest Proposal” that «The number of souls in this kingdom being usually reckoned one million and a half, of these I calculate there may be about two hundred thousand couples whose wives are breeders […],» we get the certainty that this fictional voice is too civilized and sensible to think that killing children and using their flesh for food is a wise idea. Similarly, in “Derechos humanos: la causa común”, there is no doubt that the ironist is intelligent and cultivated enough to recognise the atrocity inherent in the idea of cloning children as a «medicine» for pedophiles, for example when he/she says, «Y por esa razón, señores, dudaba de que criaturas gestadas en vacas, cerdos o corderos, reproducidas por ese tipo de clonación, tuvieran algo que ver con el tema ‘alma’.»

  9. Frank Zanfagnini dice:

    There is a pervasive use of irony in both texts “A Modest Proposal” and “Derechos humanos: la causa común” to which the writers resort in order to provoke many reactions on the reader,and they definitely achieve their aim. Furthermore, both texts represent a profound and sharp criticism of the different evils of society at different points in time. Both are cases of a particular useo of irony : Juvenalian satire. What is more, while Swift uses a persona that conveys his message in a “humble”, naive, and straightforward way, Urbanyi creates a parallel universe in order to transmit his message, thus using some elements from science-fiction.

  10. Alejandra Portela dice:

    Mientras re-leía por casi décima vez este cuento (por gusto y por docencia), me encontré con esta cita del dramaturgo español, y Premio Nobel de Literatura en 1922, Jacinto Benavente y Martínez (de quien no puedo opinar porque no leí ninguna de sus obras), y me llamó la atención porque en gran medida comparto su idea: «La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe». Será por eso que, hay obras de Urbanyi que me emocionan, me conmueven- por bellas, por esa tristeza que pareciera no poder llorar (Puesta de sol, El núnero 125, Silver, El zoológico de Dios, El zoológico de Dios II !!), en las que la ironía queda totalmente cubierta y disminuída ante una historia preciosa, un lenguaje poético, un tema humanamente sublime, unos personajes cargados de ternura cosida al corazón; y hay otras obras, en cambio, que me llegan a la mente, me sacuden intelectualmente, me desestabilizan la razón, pero no me llegan al alma, al espíritu, a eso «que no se ve», o a como quieren llamarle.

  11. María Ana Barceló dice:

    Although “A Modest Proposal” (Jonathan Swift, 1729) and “Derechos Humanos: la causa común” (Pablo Urbanyi, 2011) were written in completely different periods, and different socio-economic and cultural contexts, they both share the ironic and, most probably, effective way of criticizing the problems of society in order to make people react.The essay “A Modest Proposal”, told in the first person singular because it is an argumentative text and the proposer speaks in the first person, attempts to criticize the inefficiency and hypocrisy of Irish politicians, and blame them for the poverty of the country. The story “Derechos Huamnos: la causa común”, told in third person singular , masquerading an apparently naïve narrator, criticizes the government, the church. the media –among many other institutions and human behaviour-, and the development of science, in particular, the use of cloning as a “cure”. “A Modest Proposal” and “Derechos Humanos: la causa común” are highly satirical, and use irony to assail, with a touch of humour, the state of civilization. This can be seen from the title in both cases. Both texts can be considered a case of Juvenalian satire since the authors attack the vices and errors of humanity with the purpose of producing some change or reaction.

  12. Carla Berelejis, Marcela Altamira dice:

    Society under the Spotlight
    The issues discussed in “Derechos humanos: la causa común” and “A Modest Proposal” are relevant to the fictional voices’ and receptors’ contexts as they both mock reality in order to raise awareness of the social evils of the XVIII and XXI centuries respectively. Both texts are clear examples of Juvenalian satires; they aim at producing changes in society through ridicule by means of a profuse use of irony. Besides, the effect is not a very humorous one, rather ironically tragic instead, as they both offer harming children as a solution to pedophilia in the world and poverty in Ireland. The texts, then, should produce moral indignation and consideration by exposing the vices, follies and abuses of society.

  13. Lara dice:

    Los efectos de los «avances» de la ciencia en cuanto a la clonación de seres humanos son terriblemente destructivos, vaya la paradoja, para la humanidad. De hecho, en este cuento, tal como lo vimos hoy en clase, la clonación tendría dos fines principales: por un lado, el clon o «producto» es la reproducción idéntica de otro ser humano, y por otro, el mismo clon sirve para fines terapéuticos o como un «remedio» para ayudar a solucionar el problema de un grupo (¡los pedófilos!). Lo que resulta más aterrador es que este método, «imaginado» por el narrador pero fundado en la marcha del progreso en el campo de la ciencia, puede traer un sinnúmero de consecuencias detestables – desde la «cosificación» de un humano con su consecuente comercialización, etc, pasando por la aceptación de la pedofilia como un modo más de relacionarse sexualmente (ya es bastante amplio el espectro para seguir agregando…), hasta la combinación de pedofilia e incesto, y abuso de menores) ya que podría darse el caso de quienes prefieran sus propios clones («hijos») para estos fines, lo cual, creo, ya está sugerido en el cuento.

  14. Alejandra Portela dice:

    Me da mucho gusto saber que el cuento produjo todas estas reacciones e intereses. El jueves vamos a redondear algunas ideas más. Para los que dicen estar interesados en las novelas del autor, están disponibles en Córdoba por ahora El zoológico de Dios II y Un revólver para Mack. Están pedidas desde hace bastante El zoológico de Dios, Silver, El número 125 y Puesta de sol para un curso que daremos en el 2º cuatrimestre. Tengan un poquito de paciencia. Re-lean el cuento, nos quedó analizar los epígrafes en detalle. Y son importantes.

  15. Tamara Urrutia dice:

    El zoológico de Dios no está en la librería de rubén pero nos dijo Alejandra que está pedido. Sí encontré El Zoológico de Dios II y lo compré. También compré Silver en una librería al frente del Cabildo. La profe me dijo que ésa era la primera edición. Me gustaron todos los artículos que están acá en el blog sobre Silver. No sé cuál de las dos empezar a leer. Este cuento me gustó tamto que creo que me leí todo el blog en una noche. No sé si estaremos muy lejos de lo que el autor plantea en el cuento, hasta la clonación y la aceptación del casamiento gay (o «casamiento igualitario» como le dicen ahora) ya hemos llegado. Quedan pocos pasos para el resto.

  16. Lara dice:

    Hola Carola. E cuento está divino. La profe prometió que íbamos a leer uno de Noche de revolucionarios más adelante. Si querés saber cómo conseguir el libro preguntale a Ale. Ella nos dijo que se pueden pedir.

  17. Carola dice:

    Mi nombre es Carola Martínez y también quiero agregar algo sobre el cuento. Coincido con mis compañeras sobre TODO lo expresado sobre el cuento. Hacía mucho que no leía literatura en español y, si bien al principio la profe nos sorprendió con esto, después me di cuenta de la finalidad. Pero más allá de eso, el cuento es espectacular. Ataca todos los desastres que la tecnología y el (mal) uso que hacemos los humanos de ella. Además, estuve curioseando un poco el blog, y me gustó mucho lo que alcancé a leer de una obra del autor: «El zoológico de Dios». ¿Alguien sabe dónde puedo conseguir el libro?

  18. Alejandra dice:

    La experiencia fue excelente. Una de las más ricas para introducir un programa cuyos textos desarrollan temáticas relacionadas con diversos aspectos de nuestra civilización que son altamente criticables, y que requieren al menos una concientización. El cuento es rico en símismo, y además «dispara» una innumerable cantidad de temáticas,

  19. María dice:

    SI SI SI!!! La clase estuvo buenísima porque el cuento es buenísimo. A mí me gustyó que la profe nos hiciera buscar información sobre los Derechos humanos en Argentina, los golpes militares, la fecha y causa de la primera marcha por el orgullo gay, la primera marcha en Argentina, la frase «search for happiness» en la Declaración de Independencia de USA, etc, etc. Al final, aprendimos cientos de cosas.

  20. Natalia dice:

    Hola Vivi! Acabo de leer tu comentario y, si bien coincido con vos, a mí lo que me gustó de la clase es el cuento en sí. La trama está tan bien llevada que te atrapa y no podés dejarlo hasta el final. Alejandra me dijo que el autor suele venir cada tanto a la Argentina y a Córdoba. Me gustaría conocerlo.

  21. Viviana dice:

    Soy estudiante del curso Literatura de Habla Inglesa II y hoy tuvimos un módulo introductorio, con la profe, que estuvo excepcional. Este cuento y el desarrollo de la clase fueron taaaan atrapantes que trabajamos tres horas reloj sin cansarnos!! La profe lo usó para introducir uno de los temas centrales que recorren todos los textos del programa: la crítica a los efectos del desarrollo de la tecnología y del «progreso» de la humanidad. Además vimos la noción de ironía, que aprece ejemplificada en cada línea del cuento! También reconocimos elementos de ciencia ficción, la ambigüedad en el uso de algunas palabras -por ejemplo en el título-, la función de los epígrafes, la estructura de un cuento (y vimos lo que dicen Poe, Hemingway y Carver al respecto), el uso del suspenso, etc., etc., etc.,!!! ES iincreíble todo lo que se puede aprender con ese cuento, que me encantó.

  22. Alejandra dice:

    Mañana analizo este cuento que considero muy interesante, inteligente y bien escrito (digno de un autor como Pablo Urbanyi) con los alumnos de Literatura II en la Facultad de Lenguas, Universidad Nacional de Córdoba. ¡Después les cuento cómo nos fue!

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