Debido a su alto costo, para adquirir las píldoras o pastillas Ars Moriendi y asegurar su provisión ininterrumpida, hay que planificar y prevenir. Se las debe encargar mucho antes de ingresar a la universidad y, si es posible, en el momento de entrar en la primaria. No hay ninguna ley específica que los obligue, pero los padres son los que tienen el deber moral, de acuerdo a los estudios e investigaciones, de empezar a proveerlas a la edad de tres o cuatro años, cuando el niño ya es capaz de encender y manipular el televisor.

Como en el mercado hay tantas píldoras de diferentes colores, se las puede confundir fácilmente con las aspirinas o las vitaminas en el botiquín del baño, sobre todo después de despertar, cuando la realidad se nos viene encima. Para evitar errores, de acuerdo a la ley, el frasquito, además de la marca, debe tener una etiqueta bien visible que diga: «Pastillas Ars Moriendi”. Hay marcas que usan la palabra “Píldoras”.

Se toma una cada día, a medida que uno va creciendo y pasan los años. Es muy curioso: tomarlas no es obligatorio, pero como son muy populares, la presión para hacerlo y evitar la soledad, es muy grande.

¿Para qué sirven? Nadie lo sabe exactamente. Las opiniones divergen y hay tantas como seres humanos. Mientras los expertos y especialistas, filósofos, teólogos y los científicos discuten sobre si la denominación correcta es “pastillas” o “píldoras”, unos dicen que ayudan a morir; otros, que ayudan a vivir. La opinión más difundida es la que sostiene que, gracias a las pastillas, cuando uno muere, cree nacer.

Un sabio asegura que, para saber la verdad, basta con mirar a la gente por la calle.

 

Una Respuesta to “Pastillas o píldoras Ars Moriendi”

  1. اري dice:

    Genial. Mordaz y elucidante, como «La paz». Gracias por compartir.

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